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Blog - Publicado el 11 mayo, 2017

5 comerciales de los 90’s que pondrán a prueba tu memoria

¡Es hora de recordar tu infancia!

 

Muy probablemente te acuerdes de estar sentado en la sala de tu casa o en el cuarto de tus papás viendo la tele cuando eras chic@. Era un día a finales de los noventas y podías ver comerciales de todo tipo, desde marcas de desodorante en spray (la novedad) hasta ropa acampanada y peinados exóticos (eran los noventas, después de todo).

 

Pero entonces los veías, esos comerciales entrañables que por siempre grabarían en tu memoria esos jingles pegajosos que lograron cumplir su misión: quedarse en tu mente por muchos años. Así que ahora estás aquí, leyendo esto desde tu celular o computadora personal, a punto de hacer un viaje al pasado. ¡Disfrútalo!

 

Para el dolor de cabeza

Si se tratara de un carrito de colores, creeríamos que serían payasos en lugar de cocineros los que nunca terminan de salir de la camioneta (sólo así se hace pierna). La duda que sí nos deja es ¿realmente existía un carrito que se encargaba de repartirlos? ¡Cuéntanos si alguna vez lo viste!

 

Para el antojo

Ok… Ignorando a la “mamá cangrejo” que aparece al inicio, debemos ser francos al admitir que te entraron la ganas de apachurrar así todos los Submarinos que compres de hoy en adelante (¡gérmenes, rico!). Por cierto, ¿somos nosotros o en serio vendieron el sabor chocolate hasta el ‘98? ¡Wow!

 

Un conejo comelón

Esta fue la primera versión del simpático conejo que sólo quería comer cereal. Era chistoso ver todos sus intentos por conseguirlo y nos sentíamos identificados cada vez que mamá no nos lo compraba en el super. ¡Qué recuerdos!

 

Otro de conejos

Cuando se nos acababa la pila del tetris, era inevitable pensar en este comercial, donde otro conejo nos enseñaba que más vale tenerlas cerca por cualquier emergencia. ¿Quién diría que todo cambió por la pila del celular?

 

¡El más tierno de todos!

Si viste este anuncio queremos decirte que tuviste la mejor de las infancias. La voz tierna de este comercial era sumamente linda y podíamos recordarla todo el tiempo, tal como mencionaba el personaje. En cuanto al pastelito, nos encantaba meterlo al refri y comerlo bien frío. Lo peor que podía pasarnos en ese tiempo, es que alguien se lo comiera sin saber que era nuestro. ¡Eso nos ponía muy tristes!

 

¿Recuerdas otros comerciales? ¡Cuéntanos en los comentarios!

 

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